domingo, 13 de abril de 2008

Azul.

Estoy en el colegio. Están dispersos, de a grupos pero dispersos, tienen que terminar el guión para el boletín y hablan todos juntos.
Estoy pidiendo que bajen la voz y los deciveles porque sino no llegamos a grabarlo en el día,
alguien me pregunta algo, hago como que escuché.
- Sí, sí, le respondo. Me doy cuenta que no sé que le dije.
- Para, para, ¿qué?
Demasiado tarde, levantó mi agenda del escritorio y le esta contando al resto que mi "sí sí" significa que: "sí, que es la hija"
- ¿En serio profe?, es igual a vos, es re parecida y
¿cuántos años tiene?
Me río de su ocurrencia y le sigo el juego.
- 4 añitos, le digo.
- ¿Y cómo se llama?
-Se llama Azul (y en tono cursi la remato), Azul, como los buenos deseos, porque los buenos deseos son azules, como el mar.
Se empiezan a reír.
- No chicos, que voy a tener un hijo, ¡por Dios! no puedo cuidar una planta, persigo causas perdidas, que voy a tener un pibe, por suerte, imagínense, pobre chico.
La alumna que tomó la agenda la vuelve a dejar sobre mi escritorio.
- Igual profe, es linda la nena.

2 comentarios:

Guillermina dijo...

Me encantaron las 3 últimas entradas que publicaste y me causó mucha gracia esta. ¿Viste cómo se enloquecen?¿Pero es que no se cansan nunca?. yo tengo, hoy la hora y media más larga de la semana, porque tengo 1º grado (2 horas seguidas con 41 demonios) Imaginate, son bravísimos e indomables. Disfruto muchísimo de tus relatos.
¿Para cuándo el libro? Mirá que acá tenés a la ilustradora...
Besos

Marina dijo...

Guille: gracias por lo que decís, no es para tanto, por ahora la gloria puede esperar y sólo aspiro a articular bien los verbos y enganchar 3 o 4 adjetivos dignamente!
igual en cuanto me anime obvio que cuento con tus ilustraciones!!!