jueves, 6 de marzo de 2008

La despedida: Segunda parte.

Iba por la segunda tira cuando recordó como se habían conocido, fue ella quien los presentó en una cena de amigos. Andrea no es tan atractiva pensó, su manera de moverse de caminar y de agitar tanto las manos al hablar la hacen parecer vulgar, no podía entender que podía haber visto él en ella. Imaginaba como debían haberse encontrado después, las excusas que habrían inventado para verse hasta quedar prendados uno del otro, él la tendría a ella en su celular con un asterisco, ella con un numeral.
Quiso pensar cómo lo habrían planeado todo desde el principio para no levantar sospecha, como se verían a escondidas en la hora del almuerzo de él, los llamados, los mails, los mensajes de textos, las conversaciones furtivas en algún hueco del trabajo, las imágenes se le venían difusas, el mareo era profundo, se asustó y no se movió de la cama. Sintió un vahído en todo el cuerpo, como que se desvanecía, al rato otra vez el temblor en las piernas, el mismo que había sentido esa tarde cuando quiso ir y darle la sorpresa dejando de lado su agitada rutina y los vió salir juntos del hotel, ese que quedaba a tres cuadras del trabajo, ese al que él le había pedido tantas veces que fuera, pero que ella por falta de tiempo nunca había accedido. Se sintió traicionada y defraudada. Tenían sus diferencias, pero él la adoraba, no lograba entender el por qué de su accionar, podría haberlo hecho con cualquier otra, pero con esa, que además era conocida de sus amigos, de sus mejores amigos, de su círculo más íntimo, él la había puesto en ridículo, jamás se lo perdonaría.

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