jueves, 6 de diciembre de 2007

Capítulo 6: Fin del viaje.

I
No podía pegar un ojo, Clara me daba la espalda indiferente, quería hablarle, explicarle, decirle que era lo mejor, que a la larga me iba agradecer. Una parte de mí se sentía aliviada y la otra culpable. Me debatía entre pedirle disculpas o decirle que se fuera y borrar todo.
De tanto dar vueltas en la cama, Clara se despertó.
- ¿Te sentís bien?, ¡estas volando de fiebre!
Me tocó la frente, se incorporó un tanto asustada y me pidió que me quedara en la cama, que ella llamaba al médico. Mientras lo esperábamos, me decía que me quedara tranquilo, que se iba a quedar conmigo, que no me preocupara.
El médico al que llamaron desde el hotel tardó más de dos horas, para cuando llegó Clara me había hecho bajar la fiebre con compresas de agua fría.
El médico me examinó, me recetó algo para bajar la fiebre y mandó reposo.
- ¿Comió algo en mal estado, alguna posible intoxicación?
- ¿Vómitos?
- No, respondía a cada síntoma.
- No se preocupe, debe ser un cuadro de estrés, pasa mucho, uno viene colapsado de todo el año y llega a las vacaciones pasado de revoluciones.
- ¿Porque no me va a decir que el mar lo estresó, o que el all-inclusive del hotel le preocupa, no?
Silencio fulminante.
- Ya se va a poner mejor, es cuestión de dos o tres días a lo sumo.
Justo lo que necesito, (tres días encerrado, viendo pasar las horas) dije en tono irónico. Sonreí con un gesto de aprobación. Clara lo acompañó hasta la puerta.


II
Quedamos los dos solos, enfrentados, en una cama enorme, en un cuarto más enorme aún. Raro, pero hacía frío. Si ya sé, culpa de la fiebre o quizás no.
Le pedí disculpas, le dije que la quería, que nunca iba a dejar de quererla, pero que hasta ahi habíamos llegado nosotros como pareja. Que quizás no había sido la mejor manera, ni la forma.
- Ninguno de los dos nos merecemos pasarla mal.
Nos abrazamos y nos quedamos así un largo rato, en silencio.
- Es lo mejor y no quiero torturarte, además nos quedan tres días todavía.


III
Finalmente convencí a Clara de que lo mejor era separarnos, digo, además de separarnos como pareja, irnos cada uno por su lado esos tres días, al lugar que más nos gustara.
Regalarnos eso, sin reproches a modo de souvenir.
Venezuela seguía siendo un destino más que atractivo y rara vez tendríamos la oportunidad de volver a semejante paraíso.
Lo tomó mucho mejor de lo que esperaba.
Una semana después de mi vuelta me llegó una postal de Clara.
Al final te hice caso, fui hasta las islas y a que no sabes que había? jajaja las fotografié a todas, acá te mando una de prueba.

PD) Buen año!

un abrazo,

Clara.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

the endd
q lindo fin, a pesar de todo es feliz.
beso, mer

Simona dijo...

No me equivoque cuando te dije: "ponele pilas a esto"!!
buenisimo loca..segui asi!!