martes, 13 de noviembre de 2007

Capítulo 2: El intento.

I

Clara estaba radiante y se mostraba segura, a decir verdad la miraba y no la reconocía. Era como estar seduciendo a un extraño, habían pasado sólo 15 días pero a mí me parecía una eternidad. Estuve a punto de decirle que la había extrañado, que me daba cuenta que no podía vivir sin ella, que era importante y que no estaba dispuesto a perderla, estaba a punto de hablar cuando interrumpió mi silencio.

- Bueno mira como te dije en el mail, yo estuve pensando mucho. A mí me parece que lo nuestro vale la pena, que nos queremos, pero quizás esto que nos está pasando tiene que ver con que necesitamos comprometernos más.

- Yo no quiero volver a pelear todos los días o a discutir por cualquier cosa, no sirve, somos grandes o seguimos adelante o lo dejamos acá.


-¿Vos que pensás?


Yo no podía pensar, la miraba y me sorprendía la frialdad con la que hablaba, la imaginaba teniendo esta misma charla con sus amigas más íntimas, con su terapeuta, o con cualquiera que en el trabajo se acercara a preguntarle qué le pasaba. Clara era así, se le notaba todo en la mirada, esa fue una de las cosas que me enamoró de ella, sabía que era incapaz de traicionar sus sentimientos y que jamás me mentiría. Con ella siempre me voy a sentir a salvo solía pensar.

- Yo pienso lo mismo, no sé, por eso te dije lo del tiempo, lo de hablar menos, lo de no vernos. Es complicado porque no nos había pasado nunca esto. Si hay algo que rescato de nuestra relación es que siempre nos dijimos lo que pensábamos. Yo de verdad estoy dispuesto a hacer todo lo posible para que las cosas funcionen.
A Clara de repente se le iluminó la mirada, me sonrió, se levantó de la silla me abrazó y nos besamos un largo rato. La imagen era un tanto distorsionada, dos tristes conocidos dándose ánimo mutuamente para que ninguno notara nada.


II


Algo era más que evidente, que los dos tuviésemos toda la intención de seguir adelante, no nos aseguraba nada. Nos daba esperanza, pero no seguridad. Lo más razonable y sensato, para tomar las cosas con calma fue planear un viaje en conjunto. Las vacaciones estaban próximas y ambos podíamos acomodar la quincena para coincidir en tiempo y forma. Clara insistió en ocuparse de todo. Venezuela era un destino más que atractivo. Yo recién empezaba a recuperarme de los avatares de mi propia economía y si bien el gasto era importante, sentía que valía la pena, peor era quedarse con la incertidumbre del que hubiera pasado.
Durante los casi 3 meses en los que estuvimos organizando el viaje, parecía que las cosas habían vuelto a la normalidad. Que esto no termine nunca rogaba, que sea asi siempre. El entusiasmo de Clara me conmovía y me llenaba de alegría. Apenas salía del trabajo me llamaba o la pasaba a buscar de sorpresa. Nos quedábamos hasta cualquier hora hablando, hacíamos el amor como antes en cualquier lado y a cada rato, de repente todo giraba en torno al viaje, se había vuelto nuestro universo, lo único que teníamos en común. Yo comenzaba a preguntarme que pasaría después del viaje, incluso pensaba que nos sucedería en el viaje.


III


Los días previos fueron más que excitantes, estábamos fascinados, Clara me atraía de una forma inexplicable, no podía esperar para estar solo con ella. No me decía nada, pero se le notaba el placer que le provocaba mi deseo.
La noche antes del viaje no la pasamos juntos, le dije que quería cenar con los chicos, que con todo el trajín de la organización y nuestros encuentros furtivos hacía rato que no los veía y quería despedirme. No se enojó, me dijo que estaba bien, me besó y quedamos en encontrarnos directamente en el aeropuerto.
Llegamos de madrugada cada uno por su lado, un poco atontados por la hora, nos saludamos afectuosamente.
Estaba a punto de amanecer y las luces empezaban a penetrarlo todo de a poco.













2 comentarios:

Anónimo dijo...

noooooooo
asi noooo, jajajja, me atrapaste desgraciadaaaaaa.
postea!
beso mer

Ana dijo...

MUY BIEN!! Me sorprendió, pasaron más cosas de las que imaginaba... Seguí así!!!