domingo, 26 de julio de 2009

El día D.


Estuve pensando toda la semana en este día y se me pasó, no me queda otra que escribir tarde y a destiempo.

Ya dos años de esto.

Cuando empecé a dibujar la idea en mi cabeza de tener un lugar para mí, o sea de mí para alguien, me pareció mucho, entonces dije: ¿por qué no? Y así transcurrieron los días y los meses. No sé muy bien para que cada uno hace las cosas que hace. Los que escribimos lo hacemos para que alguien nos lea. Como no te puedo aliviar el dolor te digo algo lindo, como no puedo modificar todo lo que quisiera, lo cuento, para que otros también lo sepan y después quien sabe... Con las palabras pasa eso, las dejas ahí a un costadito cuando dijiste algo que pensabas que no era meritorio de ser dicho y alguien viene, lo lee y se lo cuenta a otro, porque para eso son las palabras, para viajar a través de las personas y llevar historias y para que la gente se cuente las cosas, porque qué sería de las cosas si nadie las contara?

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