miércoles, 12 de noviembre de 2008

Plegaria.

1 credo, 3 ave maría, el gloria y un pésame completo.
Las chicas buenas van al cielo, con las malas no sabés muy bien lo que pasa, pero dicen que no conviene, que mejor no probar.
No preguntar y si nada pasa a escarbar, porque algo escondés, porque no vas a parar hasta dejarlo en carne viva como cuando te quemás con la hornalla o sacando algo del horno y la piel se te abulta para adentro y te la sacás, te la despellejás para que no se haga la ampolla porque sino es mucho trabajo, hay que pincharla con una aguja finita y dejar salir todo el líquido ese de color medio amarillento. No conviene desinfectarla mucho, el alcohol arde, mejor frotarla asi con agua. Todo esto si llegaste tarde porque si es temprano como te decia sólo basta con tomar coraje respirar profundo y sacarte toda la piel, duele mucho pero es mejor así porque arriba no se forma nada y después se seca todo y queda parejito y finito como si no hubiera pasado nadie, piel nueva, a estrenar, a lastimar.
Y entonces se queda ahí parado mirándote sin entender, te habla, te dice cosas que no comprendés y vos lo invitas a nadar adentro tuyo, adentro de tus otras ampollas y él primero que dice que no pero después le gusta el líquido que sale de ellas y son como pequeñas islas en las que se sumerge y deja de prestarte atención y no te escucha por más que hables y hables. Llega el día en que no queda más lugar, más piel y como no lo querés dejar ir le prometés nuevas heridas, antiguas marcas, preciadas lastimaduras, todos divinos tesoros para él, pero no alcanza, nunca alcanza. Igual se va y te parece que no vas a querer más a ninguna otra piel lastimada, ni siquiera a la tuya, porque nadie lo hace como él, con esa frialdad compasiva y ese enzañamiento amable y dedicado. Por eso juntas una caja con todos los recuerdos y los pedazos de piel que antes fueron parte de algo que se parecía bastanta a otra, la otra que él despellejó hasta el hartazgo para dejarte apenas unas muestras que caben todas en la cajita con forma de corazón, esa que tenés en la mesita de luz. Y te parece que eso te va a tranquilizar, te va a dar paz, te va a dejar dormir, pero quedate tranquila, ya no hace falta porque ahora todos dicen por vos:
1 credo, 3 ave maría, el gloria y un pésame completo.

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