miércoles, 21 de marzo de 2012

lunes, 12 de marzo de 2012

Mi hombre de confianza.

   Me enteré esta mañana cuando tratando sin suerte de dar con un pediatra para la nota de salud que estoy haciendo, llamé a su consultorio. Ahí supe, por medio de un mensaje grabado que mi pediatra dejaba de atender porque se jubilaba. Se despedía así de sus pacientes y les agradecía por los años compartidos y la confianza. Me emocionó escuchar otra vez ese tono de voz ameno y cálido sin exagerar.

   Durante casi trece años, mi pediatra fue mi hombre de confianza. La persona a la que le podía preguntar y contar casi cualquier cosa. A veces, mi madre se horrorizaba de mi desparpajo. "Marina, ¿cómo vas a preguntarle eso al doctor?  Él,  siempre contestó sin inmutarse. Por eso me dolió tener que dejarlo y estiré todo lo que pude la despedida. Pero cuando estaba por cumplir trece y a pesar de mi resistencia tuve que dejar de visitarlo. Me habló como me había hablado siempre, de adulto a adulto. Me dijo que ya no podría atenderme, que estaba creciendo y que necesitaba otro tipo de cuidados. Pero que iba a estar ahí, por si yo quería visitarlo.

   Contacté a mi pediatra hace ocho años atrás para una de mis primeras notas. Un perfil periodístico para una materia- taller de la facultad. El resultado del texto hoy me avergüenza por lo edulcorado. Más cercano a la cursilería que a la calidez con la que supo contenerme durante tantos años de consulta. Sin embargo él, gentil como siempre, me devolvió el siguiente mail.


Hola Marina!
Muchas gracias por el artículo. Pese a que reconocía mis palabras, me emocionó el leerlo, como si las hubiera dicho otra persona. Le has dado un estilo casi poético. No sé si tus profesores te podrán hacer alguna crítica constructiva desde lo técnico, para mí, está perfecto. Nuevamente muchas gracias.
un beso y hasta cualquier momento.

R.D.


   Nunca antes había pensado en tener un hijo. Pero esta mañana en las líneas del mail que le envié le deslicé mi tristeza, porque si alguna vez considero la idea, a quién voy a consultarle?





jueves, 1 de marzo de 2012

miércoles, 15 de febrero de 2012

   Por noches como las de ayer, todavía pienso en lo maravillosamente bien que te hubieras llevado con mis amigos.
También acabo de ver la foto de alguien, exactamente en la misma pose que tenías vos en aquella foto. Iba a subirla, pero te hubieras dado cuenta y ya no tiene ningún sentido, más que la melancolía.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Una forma de auto-boicot.


Ya debo haber escrito unas ocho veces este texto. Así que la primera conclusión es un poco obvia. No soy buena para las presentaciones. Lo siguiente que tengo para decir es un poco más optimista.
   Me ponen contenta los jazmines, las tazas rebosantes de café con leche y encontrar la combinación perfecta entre alguna prenda antigua y otra que acabo de comprar. Me gusta escribir cartas con lapicera de pluma, coleccionar libretas que jamás voy a usar, ir al cine, salir a caminar en un día de sol y el olor a coco. Me hace sentir que siempre es verano.
   Una versión apta para todo público de mi misma diría que, no salgo a ningún lado sin un libro o una revista en la cartera. Que a veces no puedo controlar mi verborragia. Que me encanta cocinar para mis amigos. Que la elección de la música de mi mp4, suele ser una radiografía de mi estado de ánimo. Que me gusta oler rico. Que no me gusta que me repitan las cosas. Que a veces canto debajo de la ducha aunque desentone. Que detesto pelear, pero que odio no tener la razón. Que adoro la cursilería en todas sus manifestaciones y que no podría vivir sin hidratos de carbono.
   En alguna parte también, debería decir que escribo. Aunque me gusta enfatizar el hecho de que todavía, leo mucho más de lo que escribo.

jueves, 26 de enero de 2012

martes, 17 de enero de 2012