... y mañana
tannnnnnnnnnnnnnn
lunes!!!!!!!
ufa+ufa+ufa= UFA
domingo, 23 de diciembre de 2007
jueves, 13 de diciembre de 2007
Soy tu fan.
Conocí a LMDMV por Betty Elizalde y fue amor a primera lectura. Después como todo lo apasionado, pero efímero, se me pasó. Me volví a encontrar con ella, casi un año después de ese primer flechazo, en la oficina de un amigo de mi papá. La atracción fue fulminante, no volvimos a separarnos más. Conseguí todas las que me faltaban, inclusive la figurita díficil, el primer número.
De todos modos las cosas no fueron, al menos al principio, ni tan fáciles, ni tan color de rosa.
- Hola, la mujer de mi vida por favor.
- ¿La qué?, no nena yo no la conozco, yo tengo a mi mujer nada más.
- ¿La mujer de mi vida, la tiene?
- No, no la conozco, ¿qué es eso, un libro?, además vos deberías buscar el hombre de tu vida no una mujer, ¿no te parece?
- ¿Ya salió la mujer de mi vida de este mes?
- No, todavía no me la trajeron.
Lo que en un principio fueron negativas, burlas, risas, con el pasar de los meses y a lo largo de estos casi 5 años, se fueron transformando paulatinamente en aciertos, encuentros y descubrimientos. Los quiosqueros se sorprendían de que exista una revista con ese nombre, con ese formato y sobre todo que se venda.
"Me dejaron unas cuantas por este mes y se vendieron todas, no me quedaron más,
¿hace mucho que esta la revista?, porque yo, la primera vez que la veo". Lobby mediante y propaganda de boca en boca la revista fue creciendo y lo que era el reducto de algunos quioscos en el centro se transformó en Palermo, Belgrano, Parque Centenario, Abasto y la Costa Atlántica, sólo por dar ejemplos de lugares donde la conseguí, cuando la ansiedad se apoderaba de mí porque era 10 u 11 de mes y yo sin mi ejemplar.
De todos modos las cosas no fueron, al menos al principio, ni tan fáciles, ni tan color de rosa.
- Hola, la mujer de mi vida por favor.
- ¿La qué?, no nena yo no la conozco, yo tengo a mi mujer nada más.
- ¿La mujer de mi vida, la tiene?
- No, no la conozco, ¿qué es eso, un libro?, además vos deberías buscar el hombre de tu vida no una mujer, ¿no te parece?
- ¿Ya salió la mujer de mi vida de este mes?
- No, todavía no me la trajeron.
Lo que en un principio fueron negativas, burlas, risas, con el pasar de los meses y a lo largo de estos casi 5 años, se fueron transformando paulatinamente en aciertos, encuentros y descubrimientos. Los quiosqueros se sorprendían de que exista una revista con ese nombre, con ese formato y sobre todo que se venda.
"Me dejaron unas cuantas por este mes y se vendieron todas, no me quedaron más,
¿hace mucho que esta la revista?, porque yo, la primera vez que la veo". Lobby mediante y propaganda de boca en boca la revista fue creciendo y lo que era el reducto de algunos quioscos en el centro se transformó en Palermo, Belgrano, Parque Centenario, Abasto y la Costa Atlántica, sólo por dar ejemplos de lugares donde la conseguí, cuando la ansiedad se apoderaba de mí porque era 10 u 11 de mes y yo sin mi ejemplar.
Me pasaron y me pasan muchas cosas con LMDMV.
Tengo mil historias en colectivos, en la facultad, mientras hacía tiempo para alguna clase, en cenas con amigos o sola riéndome en cualquier parte, absorta frente algún cuento o nota.No me gustan las despedidas.
No me gustan los adióses,
me ponen triste.
Asi que, sólo tengo para decir:
LMDMV, soy tu fan.
No es el fin.
Sólo un adiós chiquitito.
Nos seguimos viendo,
cualquier día de estos
en alguna página.
Hasta entonces.
Marina.
martes, 11 de diciembre de 2007
Mi otra mitad.
jueves, 6 de diciembre de 2007
Ventajas comparativas.
Lo mejor de escribir (ya sea bien o mal, incluyendo toda la gama de grises entre bueno y mediocre) es que uno puede inventarse los finales. Y poner en la boca de los personajes, todo aquello que se nos dé la regaladísima gana.
Porque si hay algo que nos sobra señores, son palabras.
He dicho.
Capítulo 6: Fin del viaje.
I
No podía pegar un ojo, Clara me daba la espalda indiferente, quería hablarle, explicarle, decirle que era lo mejor, que a la larga me iba agradecer. Una parte de mí se sentía aliviada y la otra culpable. Me debatía entre pedirle disculpas o decirle que se fuera y borrar todo.
De tanto dar vueltas en la cama, Clara se despertó.
- ¿Te sentís bien?, ¡estas volando de fiebre!
De tanto dar vueltas en la cama, Clara se despertó.
- ¿Te sentís bien?, ¡estas volando de fiebre!
Me tocó la frente, se incorporó un tanto asustada y me pidió que me quedara en la cama, que ella llamaba al médico. Mientras lo esperábamos, me decía que me quedara tranquilo, que se iba a quedar conmigo, que no me preocupara.
El médico al que llamaron desde el hotel tardó más de dos horas, para cuando llegó Clara me había hecho bajar la fiebre con compresas de agua fría.
El médico me examinó, me recetó algo para bajar la fiebre y mandó reposo.
- ¿Comió algo en mal estado, alguna posible intoxicación?
- ¿Vómitos?
- No, respondía a cada síntoma.
- No se preocupe, debe ser un cuadro de estrés, pasa mucho, uno viene colapsado de todo el año y llega a las vacaciones pasado de revoluciones.
- ¿Porque no me va a decir que el mar lo estresó, o que el all-inclusive del hotel le preocupa, no?
Silencio fulminante.
- Ya se va a poner mejor, es cuestión de dos o tres días a lo sumo.
Justo lo que necesito, (tres días encerrado, viendo pasar las horas) dije en tono irónico. Sonreí con un gesto de aprobación. Clara lo acompañó hasta la puerta.
El médico al que llamaron desde el hotel tardó más de dos horas, para cuando llegó Clara me había hecho bajar la fiebre con compresas de agua fría.
El médico me examinó, me recetó algo para bajar la fiebre y mandó reposo.
- ¿Comió algo en mal estado, alguna posible intoxicación?
- ¿Vómitos?
- No, respondía a cada síntoma.
- No se preocupe, debe ser un cuadro de estrés, pasa mucho, uno viene colapsado de todo el año y llega a las vacaciones pasado de revoluciones.
- ¿Porque no me va a decir que el mar lo estresó, o que el all-inclusive del hotel le preocupa, no?
Silencio fulminante.
- Ya se va a poner mejor, es cuestión de dos o tres días a lo sumo.
Justo lo que necesito, (tres días encerrado, viendo pasar las horas) dije en tono irónico. Sonreí con un gesto de aprobación. Clara lo acompañó hasta la puerta.
II
Quedamos los dos solos, enfrentados, en una cama enorme, en un cuarto más enorme aún. Raro, pero hacía frío. Si ya sé, culpa de la fiebre o quizás no.
Le pedí disculpas, le dije que la quería, que nunca iba a dejar de quererla, pero que hasta ahi habíamos llegado nosotros como pareja. Que quizás no había sido la mejor manera, ni la forma.
Le pedí disculpas, le dije que la quería, que nunca iba a dejar de quererla, pero que hasta ahi habíamos llegado nosotros como pareja. Que quizás no había sido la mejor manera, ni la forma.
- Ninguno de los dos nos merecemos pasarla mal.
Nos abrazamos y nos quedamos así un largo rato, en silencio.
- Es lo mejor y no quiero torturarte, además nos quedan tres días todavía.
- Es lo mejor y no quiero torturarte, además nos quedan tres días todavía.
III
Finalmente convencí a Clara de que lo mejor era separarnos, digo, además de separarnos como pareja, irnos cada uno por su lado esos tres días, al lugar que más nos gustara.
Regalarnos eso, sin reproches a modo de souvenir.
Venezuela seguía siendo un destino más que atractivo y rara vez tendríamos la oportunidad de volver a semejante paraíso.
Venezuela seguía siendo un destino más que atractivo y rara vez tendríamos la oportunidad de volver a semejante paraíso.
Lo tomó mucho mejor de lo que esperaba.
Una semana después de mi vuelta me llegó una postal de Clara.
Al final te hice caso, fui hasta las islas y a que no sabes que había? jajaja las fotografié a todas, acá te mando una de prueba.
Una semana después de mi vuelta me llegó una postal de Clara.
Al final te hice caso, fui hasta las islas y a que no sabes que había? jajaja las fotografié a todas, acá te mando una de prueba.
PD) Buen año!un abrazo,
Clara.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Cepítulo 5: La luna de miel, segunda parte.
I
Retratar exactamente paso a paso la última discusión que tuve con Clara sería imposible. No porque no quiera o no me parezca importante, es que simplemente no la recuerdo del todo. Es decir, tengo la sensación de fragmentos más o menos intensos que se me fueron impregnando en el cuerpo hasta dejarme aturdido.
Todo empezó cuando de algún modo, quizás no el más elegante, le hice notar que era un tanto infantil hacer una parodia delante de unos viejos que no conocíamos, ni nos conocían, ni nos importaban. No había necesidad.
- No hay necesidad Clara.
- ¿De qué no hay necesidad?
- Digo, no es del todo verdad, pero tampoco del todo mentira vos y yo estamos acá porque queremos arreglar las cosas, porque queremos estar juntos y porque un día no muy lejano también vamos a formar una familia, ¿o me equivoco?
- ¡Que se yo Clara!, no sé, así estamos bien o estamos tratando de..., no sabes que puede pasar pasado mañana, es todo tan impredecible, no podes planificar a largo plazo como si el destino estuviera a nuestro antojo.
- Obvio que no sé que se le antoja al destino, pero si sé que quiero yo, y sé que quiero que sea con vos.
No pude seguir hablándole, cómo ella podía tener una certeza tan profunda y a mi sólo correrme un frío por la espalda ante semejante declaración.
Mi silencio sólo empeoró las cosas, Clara empezó a hablar por mí, por ella y por todo aquello que ni yo ni ella habíamos sido capaces de decir hasta ese momento.
II
No recuerdo exactamente el momento en que dejé de amar a Clara, tal vez para cuando me di cuenta, sólo la quería o sentía que le debía la oportunidad por todo su esfuerzo, por lo valiente que había sido por los dos. Supongo que también quise convencerme de que lo hacía por mí. Que no le estaba dando una oportunidad a ella sino que nos estábamos dando una oportunidad.
Por mi cabeza transitaban los momentos de nuestra relación como diapositivas en desorden: más oscuras, más claras, más nítidas, sublimes, tristes, casi felices y la lista se extendía a lo largo de una fila interminable. Las miré una una por una, quería atesorarlas, guardarlas, volver a ellas, aunque sea una última vez.
III
- ¿Sabes lo que pasa?, es que sos un cobarde, un cagón, no te animás y ¿sabés que es lo peor de todo?, que vos sabes que en el fondo tarde o temprano te vas a arrepentir, porque vas a mirar para atrás, vas a llegar a este momento y vas a pensar que hubiera valido la pena y te vas sentir tan solo, Mauro.
- No hay nada que pueda decirte, vos ya elegiste, ya decidiste, me dejas a mí, como siempre la
peor parte, la que habla, la que cierra, la que dice.
- No quiero hacerme más mal, esto se termina, pero hacéte cargo de tu cobardía.
Las palabras de Clara retumbaban en mi cabeza, no podía pensar, menos responderle. Quería avanzar el tiempo y espiar a ver si Clara tenía razón, a ver si era "ella" y yo la estaba dejando ir o si sus palabras pegaban donde más dolía porque yo la había lastimado y ella quería hacerme sentir en carne propia su dolor.
Todavía quedaban tres días para nuestra vuelta. Demasiado tiempo de agonía para una relación que ya había dejado de ser.
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