miércoles, 7 de enero de 2009

Tenés que...

escribir algo, no puede ser, días y días y nada. Como extendiendo el duelo por lo que no fue, por lo que ya no va a volver. Una cosa es segura: "no la vas a poder pudrir de nuevo, no se puede volver a romper lo roto". Acaso, hacer trizas lo roto, cuenta?
a veces, salvo excepciones, eso también cuenta para seguir restando.
Vuelvo en otro momento, cuando este menos rota, más armadita vió.
ta luego!

martes, 6 de enero de 2009

Mi celular, "dixit"

Extraído de mi celular, hoy.
LLamadas perdidas: 2
1) Papá
2) Mamá
Cualquier semejanza con la ficción es pura realidad.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Pedido

Mira que hoy te espero, de la lista que te hice, en orden de prioridades me gustaría TODO, pero si no se puede con lo primero me doy por hecha.
Ah, y no es que quiera extorsionarte, pero tratá de no fallarme, de vez en cuando está bueno que no te decepcionen. Vos sabés, una de cal...
Gracias!
M.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Verano, parte primera.

Era verano y volvíamos del mar. Mi hermana había juntado dos baldes de caracoles e insistía ferozmente en llevarlos al departamento que alquilábamos junto con mis tíos en Mar del Plata. Mamá le dijo que, "de ninguna manera" y ella se puso a llorar con tal vehemencia que terminamos en el hospital: mi mamá, yo y el bronco espasmos de mi hermana. La cola era inmensa, se ve que a esa edad a todos se les da por llorar así cuando las madres no dejan hacer algo porque la mayoría eran nenas chicas.

Me fui al rato, le dije que me buscaran en la entrada. Di tres vueltas y nada, todos sentados, todos callados. A la vuelta número 4 me encontré con un chico que estaba ocupando mi lugar en la escalera de entrada, "ey, yo estaba sentada ahí" le dije. Se levantó, me dejó la escalera y se fue. Lo seguí. Me aturde el silencio. Che si querés te podés sentar. Siguió caminando como si nada.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Feliz cumple!!!

A veces todavía se me ocurre que pudieron hacerlo mejor.
Cada tanto me parece que pudimos haber hecho más.
Todos los días pienso que todavía podemos.
Hay algunas cosas que cambiaron, el otro día en el casamiento de mi hermana-amiga, cuando el cura tercermundista decía algunas palabras para los novios, miraba a mis amigos y ya no me parecía tan descabellado eso de pensarse de a dos. Con el correr de las palabras se me vino a la cabeza lo que me había dicho mi amiga en la mesa, "Mari, me gustaría tener un hijo". El cura seguía hablando y dijo una cosa que me hizo acordar a Galeano. "Dicen que la historia la escriben los que ganan", Galeano escribe para contar las otras historias y este buen hombre les decía a mis amigos que ellos estaban empezando a entretejer una historia. No la grandilocuente ni la que se replica en los libros, ellos están escribiendo la historia de hacer, porque ahora son una familia.
Y en momentos como estos me parece que no está tan lejos eso de creer y querer.
No concibo otro lugar que no sea el acá y el ahora.
¡¡¡FELICES 25 AÑOS DE DEMOCRACIA!!!
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lunes, 1 de diciembre de 2008

Receta contra el olvido ajeno.

Escribir intrascendente para que parezca interesante.

Dejar todos los papeles acumulados y un día ordenarlos, no tirar nada pero dejarlos juntos, para que de la impresión de que es otra la que habita tu espacio.

Poner dos saquitos de té y dejarlos reposar cinco minutos, el agua embeberla en algodón y dejarlos en los ojos 20 minutos, repetir tres veces.

Tomar largas siestas e imaginar en ellas hombres y mujeres esbeltos que no pueden aguantarse por estar a solas, despertar aturdida.

Decidir por fin comprar a granel de la medicación ésa, porque no es la primera ni la última, a pesar de todo diagnóstico médico.

Sacar del placard, para matar el tiempo, los juegos de mesa y volver a esas bolsitas que yo misma cosí y rellené con arroz. Ganar miles de campeonatos de tinenti. Porque el solitario ya me aburrió.

jueves, 27 de noviembre de 2008

hace días que...

... le pongo voluntad y esto no va. Deber ser el cansancio, las palabras que salen tan iguales, tan las mismas, tan cursis sin estrategia que me agota. Ayer, sentada, tomando un cafe, charlando, de repente veo pasar a alguien delante mío y construyo una escena. Dos personajes, están por darse cuenta de qué tienen común, pero algo pasa y el montaje entra en stand by. Y es como en mis pesadillas o en mis sueños, que me levanto y creo acordarme de todo, por eso voy como desenfrenada en busca de algo en que anotar y resulta que me acuerdo pedacitos, fragmentos que no sirven para nada. Si al mejor chiste le falta el remate, ¿qué gracia tiene? Si el mejor vestido está en un cuerpo deforme, ¿quién lo mira? Si la mayoria de las cosas de las que somos capaces cuando realmente queremos algo asoman de tanto en tanto pero dura un parpadeo ¿qué sentido tiene? Y es, otra vez, dejar entrar todo eso, dejar pasar de nuevo todo para este lado. Como si si hubiera tapado la rejilla del baño y ahora todo sale para afuera: la mugre, el shampoo, el pelo, los restos de barro y suciedad, el papel higiénico empapado y mugirento y agua, mucha agua sucia, podrida. Entonces la voz de la persona que está conmigo de pronto lo nombra, lo dice, y la palabra me bloquea, es como un cachetazo en plena cara, se me borra todo, los personajes, la escena, la pollera que lleva puesta la chica, la mirada atenta del chico desde la mesa de enfrente, mitad en el libro, mitad en la cintura de ella. Todo eso vuela por los aires en ínfimos pedacitos, todo se disuelve en el revolver de la cucharita del te de mi acompañante. Me doy vuelta y la voz que insiste, mi cara que se desfigura y el mozo que se acerca, seña mía de por medio con la cuenta.