Pongo un circo y me crecen los enanos!
Me voy tres tristes días a la playa y:
1) Me llaman por un trabajo.
2) El chico que me gusta mucho finalmente me invita a salir.
3) El último libro inconseguible se acabó en estos días.
Igual yo...
... al sol
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miércoles, 20 de enero de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
Descuido.
Hace días que insisto e insisto y esto no quiere. No funciona, las palabras salen todas iguales, tan las mismas, tan cursis y sin estrategia que me agotan de antemano. Vuelvo sobre las mismas frases, piso una y otra vez las mismas oraciones, no hay caso. Puro pasto sintético, ni un indicio de flores ninguna primavera asomando. No estoy segura si es la falta de agua o la excesiva cantidad, las dos son perjudiciales. Habrá que dejar de regar.
Ayer, sentada, tomando un café, charlando, de repente veo pasar alguien delante mío y la escena se construye. Dos personajes, están por darse cuenta de qué tienen común, todavía no se conocen, pero hay algo entre ellos y es inevitable.
Ella llegó antes que él y se sienta, sola en una mesa de dos, mira como extraviada para todos lados, ni noticias de la mesera. Pasa un rato largo, considerable, el suficiente como para que ella ya haya terminado el café con leche con medialunas y leído de atrás para adelante la revista que sacó de su bolso ni bien entró.
Él entra como haciendo malabares con las cosas, lleva una caja enorme de cartón oscuro, un portafolios y una carpeta que rebalsa de papeles, se acomoda donde puede, justo en la mesa que está frente a ella. Pero algo pasa y la secuencia entra en stand by. Y es como en mis pesadillas o en mis sueños, que me levanto y creo acordarme de todo, por eso voy como desenfrenada en busca de algo con que anotar y resulta que me acuerdo pedacitos, fragmentos que no sirven para nada. Si al mejor chiste le falta el remate, ¿qué gracia tiene? Si el mejor vestido está en un cuerpo deforme, ¿quién lo mira? Si la mayoría de las cosas de las que somos capaces cuando realmente queremos algo asoman de tanto en tanto pero dura un parpadeo ¿qué sentido tiene? Y es, otra vez, dejar entrar todo eso, dejar pasar de nuevo todo para este lado. Como si se hubiera tapado la rejilla del baño y ahora sale todo para afuera: la mugre, el shampoo, el pelo, los restos de barro y suciedad, el papel higiénico empapado y mugriento y agua, mucha agua sucia, podrida. Entonces la voz de la persona que está conmigo de pronto lo nombra, lo dice, y la palabra me bloquea, es como un cachetazo en plena cara, se me borra todo, los personajes, la escena, la pollera que lleva puesta la chica, la mirada atenta del chico desde la mesa de enfrente, mitad en el libro, mitad clavada en la cintura de ella. Todo eso vuela por los aires en ínfimos pedacitos, todo se disuelve en el revolver de la cucharita del te de mi acompañante. Me doy vuelta y la voz que insiste, mi cara que se desfigura y el mozo que se acerca, seña mía de por medio con la cuenta.
Antes de irme vuelvo a levantar la cabeza y los veo, él con un café con leche recién servido y ella en la misma mesa, acomodando los papeles de la carpeta y el portafolio, la caja enorme de cartón ya no está mas.
Ayer, sentada, tomando un café, charlando, de repente veo pasar alguien delante mío y la escena se construye. Dos personajes, están por darse cuenta de qué tienen común, todavía no se conocen, pero hay algo entre ellos y es inevitable.
Ella llegó antes que él y se sienta, sola en una mesa de dos, mira como extraviada para todos lados, ni noticias de la mesera. Pasa un rato largo, considerable, el suficiente como para que ella ya haya terminado el café con leche con medialunas y leído de atrás para adelante la revista que sacó de su bolso ni bien entró.
Él entra como haciendo malabares con las cosas, lleva una caja enorme de cartón oscuro, un portafolios y una carpeta que rebalsa de papeles, se acomoda donde puede, justo en la mesa que está frente a ella. Pero algo pasa y la secuencia entra en stand by. Y es como en mis pesadillas o en mis sueños, que me levanto y creo acordarme de todo, por eso voy como desenfrenada en busca de algo con que anotar y resulta que me acuerdo pedacitos, fragmentos que no sirven para nada. Si al mejor chiste le falta el remate, ¿qué gracia tiene? Si el mejor vestido está en un cuerpo deforme, ¿quién lo mira? Si la mayoría de las cosas de las que somos capaces cuando realmente queremos algo asoman de tanto en tanto pero dura un parpadeo ¿qué sentido tiene? Y es, otra vez, dejar entrar todo eso, dejar pasar de nuevo todo para este lado. Como si se hubiera tapado la rejilla del baño y ahora sale todo para afuera: la mugre, el shampoo, el pelo, los restos de barro y suciedad, el papel higiénico empapado y mugriento y agua, mucha agua sucia, podrida. Entonces la voz de la persona que está conmigo de pronto lo nombra, lo dice, y la palabra me bloquea, es como un cachetazo en plena cara, se me borra todo, los personajes, la escena, la pollera que lleva puesta la chica, la mirada atenta del chico desde la mesa de enfrente, mitad en el libro, mitad clavada en la cintura de ella. Todo eso vuela por los aires en ínfimos pedacitos, todo se disuelve en el revolver de la cucharita del te de mi acompañante. Me doy vuelta y la voz que insiste, mi cara que se desfigura y el mozo que se acerca, seña mía de por medio con la cuenta.
Antes de irme vuelvo a levantar la cabeza y los veo, él con un café con leche recién servido y ella en la misma mesa, acomodando los papeles de la carpeta y el portafolio, la caja enorme de cartón ya no está mas.
jueves, 10 de diciembre de 2009
La gran cagada.
Algo no anda bien. Estoy gastando hasta el último centavo en pelotudeces. De repente cualquier cosa me parece absolutamente necesaria, con lo cual en la última semana me hice de: una linterna que ya no alumbra, cien mil lápiceras en una y no logro escribir nada y no es por falta de ideas, tinta eso le falta a la facking birome esa, medias simil naiky que eran anti-transpirantes pero se ve que no resistentes al agua porque se dehicieron en el primer lavado, una cartera color jade de cuero, ¿color jade? ¿en qué carajo estás pensando, qué vas a hacer con eso en invierno por ejemplo?, un cuadernito para usar de anotador y van 3567.289, en blanco, color té con leche se volverá en breve ante la falta de uso, tres libros de poesía porque uno era muy poco, aunque nunca leo poesía, un jean 2 talles más chico, porque pienso adelgazar pero resulta que al día de la fecha un elefante embarazado tiene más cintura que yo y la lista sigue. Pero la cagada más grande me la mandé esta mañana. Con la plata que no pude gastar en pelotudeces, porque en el bondi no aceptan débito, decidí hacer una inversión importante. Y resulta que entonces tenemos, algo de plata que logré rescatar de las ofertas y las liquidaciones, algo que me dieron de regalo por recibirme y unos meses de espera hicieron que a esta altura la suma sea suculenta, para qué?, para una notebook. Pero no cualquiera, la señora no quiere una notebook, la señora quiere: "la notebook". El asunto es que desde hace semanas retomé contacto con todos mis amigos que tiene tarjetas de crédito y me volví fan de las cadenas de las grandes marcas y voy a visitarlas todos los días en busca de la oportunidad de mi vida. El tema es que tan cebada estaba con la búsqueda que me enceguecí. El domingo pasado vi en el diario una promoción increíble, sacando cuentas de movida ahorraba 700 pesos, me meto en la página y resulta que estaba en mi día de suerte. Por ese día y sólo por ese día si llamaba dentro de las mismísimas 24 horas recibía un giga más de memoria y un disco de 320 en vez de uno de 250.
El mundo se detuvo. En la esecna en mi cabeza, el público ovacionando mi compra, los laureles coronándome de gloria y la música de fondo: "we are the champions, we are the champions ... my friend". Sin lugar a dudas esta era una anécdota vedette, era una de esas cosas que vas a contar hasta el hartazgo vanagloriándote de no tener competencia en el ojo clínico para las ofertas-oportunidades. Entonces, narcotizada por el perfume de la victoria marqué:
yo- 0800-123-456.
vendedor- Hola mi nombre es Aureliano Martinez, ¿en qué puedo servirle?
yo- (un poco mareada entre el perfume de la gloria y el acento del muchacho) Hola, sí, sí, quería consultar por una máquina de ustedes que vi en la revista del domingo.
vendedor- Muy buenas tardes señora, para poder brindarle una mejor atención dígame: ¿desde dónde nos está llamando?
yo- (más confundida que narcotizada) desde Argentina, Buenos Aires.
vendedor- Muy bien, le pido un momento que vamos a solicitarle unos datos para poder ingresarla al sistema como cliente y poder asesorarla de una mejor forma, dígame por favor, dni?
yo- 29.123.894
vendedor -número de teléfono
yo- 4824...
vendedor- No, no, indíqueme el código de área.
yo- (En tono ya de aburrimiento) No sé, creo que es 011 o no sé si 54, ¿hay que marcar algo más, vos dónde estás?
vendedor- (Evadiendo la respuesta) No se preocupe con el prefijo alcanza, ¿número de teléfono?
yo- (Con voz virando del aburrimiento al embole con algunos rasgos de irritación) ¿Es necesario todo esto? Mirá que yo solo te quiero consultar por una promoción que vi y si vos me decís en que local lo puedo ver, yo voy y listo no te molesto.
vendedor- (En tono comprensivo) No señora, nosotros la asesoramos desde aquí, es que por cuestiones de forma necesitamos llenar sus datos, pero no se inquiete, ¿dígame cuál fue la computadora que vio?
yo- (En tono más relajado) Es una que tiene 2 gigas pero que con la promo de hoy se queda en 3 por el mismo precio y un disco que era de 250 que te lo amplían a 320 solo por hoy, (enfatizando sustancialmente en el hoy).
vendedor- ¿Será que se podrá fijar el modelo?
yo- Esperate, aparto el teléfono, revuelvo entre el inexplicable orden de mi cuarto, nada,
yo- Bancá un toque que me fijo en el revistero. Vuelvo a los dos minutos. Ya está ya la encontré, hojeo desesperada, la encuentro, esta es es, es esta: la inspiren 315-z44 810.
vendedor- (con voz de hacer números en el aire) muy bien entonces veamos, de fondo se escucha el sonido enfurecido del teclado de la computadora.
vendedor -Yo le estoy enviando una orden de compra que con el descuento de hoy le estaría quedando en 3999 dólares más los gastos de envío.
yo- (casi con taquicardia). Para para, orden de compra ¿de qué? Yo quería que me asesoraras nomás. Y pará pará yo escuché que dijiste dólares, ¿qué dólares?, acá no dice dólares.
Vuelvo sobre la revista y leo claramente: U$$ 3.999.
Corto. Hay momentos en que más vale ser cobarde a explicar.
Me vuelve a llamar. Vuelvo a cortar. Y así estamos desde entonces, al menos hasta que pase la semana de descuentos exclusivos, porque al final era una semana y" sólo por esta única semana".
Eso básicamente explica el porque si llaman de 18 a 22 en esta semana y "sólo por esta única semana", nadie les atenderá el teléfono. Igual me pueden mandar mail o llamar al celu, pero ojo, sólo atiendo llamados de contactos agendados. Es que nunca se sabe.
yo- 0800-123-456.
vendedor- Hola mi nombre es Aureliano Martinez, ¿en qué puedo servirle?
yo- (un poco mareada entre el perfume de la gloria y el acento del muchacho) Hola, sí, sí, quería consultar por una máquina de ustedes que vi en la revista del domingo.
vendedor- Muy buenas tardes señora, para poder brindarle una mejor atención dígame: ¿desde dónde nos está llamando?
yo- (más confundida que narcotizada) desde Argentina, Buenos Aires.
vendedor- Muy bien, le pido un momento que vamos a solicitarle unos datos para poder ingresarla al sistema como cliente y poder asesorarla de una mejor forma, dígame por favor, dni?
yo- 29.123.894
vendedor -número de teléfono
yo- 4824...
vendedor- No, no, indíqueme el código de área.
yo- (En tono ya de aburrimiento) No sé, creo que es 011 o no sé si 54, ¿hay que marcar algo más, vos dónde estás?
vendedor- (Evadiendo la respuesta) No se preocupe con el prefijo alcanza, ¿número de teléfono?
yo- (Con voz virando del aburrimiento al embole con algunos rasgos de irritación) ¿Es necesario todo esto? Mirá que yo solo te quiero consultar por una promoción que vi y si vos me decís en que local lo puedo ver, yo voy y listo no te molesto.
vendedor- (En tono comprensivo) No señora, nosotros la asesoramos desde aquí, es que por cuestiones de forma necesitamos llenar sus datos, pero no se inquiete, ¿dígame cuál fue la computadora que vio?
yo- (En tono más relajado) Es una que tiene 2 gigas pero que con la promo de hoy se queda en 3 por el mismo precio y un disco que era de 250 que te lo amplían a 320 solo por hoy, (enfatizando sustancialmente en el hoy).
vendedor- ¿Será que se podrá fijar el modelo?
yo- Esperate, aparto el teléfono, revuelvo entre el inexplicable orden de mi cuarto, nada,
yo- Bancá un toque que me fijo en el revistero. Vuelvo a los dos minutos. Ya está ya la encontré, hojeo desesperada, la encuentro, esta es es, es esta: la inspiren 315-z44 810.
vendedor- (con voz de hacer números en el aire) muy bien entonces veamos, de fondo se escucha el sonido enfurecido del teclado de la computadora.
vendedor -Yo le estoy enviando una orden de compra que con el descuento de hoy le estaría quedando en 3999 dólares más los gastos de envío.
yo- (casi con taquicardia). Para para, orden de compra ¿de qué? Yo quería que me asesoraras nomás. Y pará pará yo escuché que dijiste dólares, ¿qué dólares?, acá no dice dólares.
Vuelvo sobre la revista y leo claramente: U$$ 3.999.
Corto. Hay momentos en que más vale ser cobarde a explicar.
Me vuelve a llamar. Vuelvo a cortar. Y así estamos desde entonces, al menos hasta que pase la semana de descuentos exclusivos, porque al final era una semana y" sólo por esta única semana".
Eso básicamente explica el porque si llaman de 18 a 22 en esta semana y "sólo por esta única semana", nadie les atenderá el teléfono. Igual me pueden mandar mail o llamar al celu, pero ojo, sólo atiendo llamados de contactos agendados. Es que nunca se sabe.
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martes, 8 de diciembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
10 tips de gato, aunque usted no sea un felino.
Señora, señorita, joven, adolescente y público en general. Si un día de éstos porque ese que usted relojea no le da ni la hora y se resiste a sus encantos naturales se pone triste o amaga en soltar una lágrima, mejor lea atenatmente el siguiente consejo: NO VALE LA PENA.
Por eso y para darle un envión al ánimo, a continuación 10 tips para salir de caza aunque usted sea una autentica vegetariana.
1- LLevar algo de leopardo, cartera, babucha, remera o mochila, cualquier accesorio suma y cuanto más grande mejor.
2- Tener una cadenita colgada al cuello con el nombre en cursiva, ni le cuento si usted se llama Giselle, Natasha o Carla.
3- Tener una tobillera bien ajustada combinada con una mini bien corta, no importa el cuerpo que usted posea, lo fundamental es el largo de la pollera: bien corta.
4- Plataformas de corcho y si el calzado es verde rojo o salmón, mejor todavía.
5- Animal print en todas sus versiones y estampados.
6- Anteojos grandes y oscuros acompañados de vinchas anchas en el pelo.
7- Uñas rojas en las manos, ojo no confundir, con el "rojo Tete" ese que parece profundo carmesí, el que sugerimos es el otro rojo el que es más bien flúo.
8- Carteras enormes y coloridas como si se fuera a la playa pero en pleno Santa Fe y Pueyrredón.
9- Bronceado parejo y dorado en pleno julio.
10- Y por último, per no menos importante, el andar. Un verdadero felino camina como si cada paso fuera el último, en perfecta cadencia, haciendo que la presa corra riesgo de torticolis por seguirle los movimientos.
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viernes, 20 de noviembre de 2009
Tips para dar gato, aunque usted no lo sea. Primera parte.
Después de una suculenta investigación de campo, al fin he dado con el target que los hombres prefieren.
Desde porteros, hasta señores de cuello blanco pasando por viejitos con y sin jubilación mínima, tacheros, colectiveros, adolescentes con y sin acné, jóvenes motorizados, en auto y peatones. La conclusión es unánime: Los hombres, las prefieren gato.
Desde porteros, hasta señores de cuello blanco pasando por viejitos con y sin jubilación mínima, tacheros, colectiveros, adolescentes con y sin acné, jóvenes motorizados, en auto y peatones. La conclusión es unánime: Los hombres, las prefieren gato.
El dato contundente.
Ante un posible gato los hombres giran la cabeza con más o menos disimulo 360 grados, escanean con rayo láser, algunas veces hasta se ponen anteojos, de arriba abajo de horizontal a vertical y aunque algunos murmuran o vociferan, hasta el más recatado, gira la vuelta completa, aún a riesgo de torticolis.
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domingo, 1 de noviembre de 2009
Volver
Acá estamos. Vamos de vuelta. Más vieja y menos paciente. Tenía abandonado este espacio, pero teniendo en cuenta que nos recibimos, que tenemos un poco más de tiempo y sólo un poco porque ya empezamos con otra cosa como para no sentir el vacío, decidimos retomar este espacio. Hablo en tercera persona del plural para sentirme acompañada, es que dejamos la terapia y los amigos un día de estos van a blanquear en términos poco"polites" las pocas ganas de escuchar la misma canción.
Asi que, acá estamos con lista nueva a saber:
dar o regalar.
* los discos de Sabina, no es que estemos grandes, es que están muy rayados.
* Los jeans que no entran asi no nos agarra la melancolía.
* Las hojas de los libros marcadas.
* La ropa interior sin estrenar.
* El cuadernito ese de frases pinkys y películas olvidables.
* Los lentes de sol, perdí el estuche y ya tienen más rayas que una cebra.
*Los folletos del destino ése al que nunca fuimos y ya no vamos a ir.
* Los adornitos (mejor este tirar, no creo que nadie lo quiera) de la mesa de luz que lo único que hacen es juntar mugre.
*Las bebidas alcohólicas que no consumí en todo el año, además no hago otra cosa que levantar copas últimamente.
*Las pelis grabadas de la tele en vhs.
*Los cassettes que guardo pensando que en algún momento será oportuno.
*La guarangada de papeles y material de las cursadas que aumulé en toda la carrera; asumámoslo de una vez por todas: acumular papel no equivale a saberes. Además como siga así prontamente me va convenir más crear una constructura para condominio de cucarachas.
*La nostalgia que me dá cada vez que abro ese libro, es que tirarlo me da culpa.
pd) Se aceptan colaboraciones de bolsas de consorcio extra-grandes y containers a domicilio.
Pago en especias frescas, es que adoro la cocina!
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