sábado, 8 de agosto de 2009

En una de las paredes blancas puede ir el cuadro de Klimt que tanto nos gusta, porque al resto de la casa pienso ponerle más color, no sé si rojo, más bien un bermellón y verde kiwi y violeta como las ojotas esas que llevo a la playa todo el tiempo cuando nos vamos de vacaciones.
No podemos vivir en el mar, no importa, alguna pared irá de azul-celeste o algo más tenue para que no impacte tanto la mezcla de colores, al comedor pensaba dejarlo lo más blanco posible, porque aparte del cuadro quiero poner la pantalla para proyectar, esa que heredaste de tu abuelo y que cuidas tanto que terminamos viendo pelis en el mini-televisor del cuarto.
A mí me parece que entra todo, y lo de los colores, bueno, podemos discutirlo.
No vale todo blanco, no es un color.
No se usa más el "ocre", ni el "cremita", ni el "beige", eso, amor mío es demodé.
Pd) Lo de las cortinas lo vamos a dejar para más adelante, por ahora que entre toda la luz posible, en verano lo conversamos.

martes, 28 de julio de 2009

Colores.

... "y eso que a mí siempre me gustó tanto dormir que quién iba a decir que me ibas a quitar el sueño."

Y era mejor de lo que imaginábamos, aunque a mí me daba vergüenza y entonces vos decías de jugar al veo-veo. Empezabas y te rendías rápido y como si con eso no alcanzara inventabas colores que no existían para que yo perdiera y como me daba cuenta me decías que no era de trampa, era que mi amor te había vuelto daltónico y todos los colores se parecían y se fundían en el mismo lugar, la pupila de mis ojos. Y después no decíamos más nada, porque hablar podemos todo el tiempo en el mundo de los días, por eso nos quedábamos así, quietitos, esperando el arco-iris del amanecer.

"y ahora pienso bajito: que no me despierte, que no me despierte, que no me despierte"...

domingo, 26 de julio de 2009

El día D.


Estuve pensando toda la semana en este día y se me pasó, no me queda otra que escribir tarde y a destiempo.

Ya dos años de esto.

Cuando empecé a dibujar la idea en mi cabeza de tener un lugar para mí, o sea de mí para alguien, me pareció mucho, entonces dije: ¿por qué no? Y así transcurrieron los días y los meses. No sé muy bien para que cada uno hace las cosas que hace. Los que escribimos lo hacemos para que alguien nos lea. Como no te puedo aliviar el dolor te digo algo lindo, como no puedo modificar todo lo que quisiera, lo cuento, para que otros también lo sepan y después quien sabe... Con las palabras pasa eso, las dejas ahí a un costadito cuando dijiste algo que pensabas que no era meritorio de ser dicho y alguien viene, lo lee y se lo cuenta a otro, porque para eso son las palabras, para viajar a través de las personas y llevar historias y para que la gente se cuente las cosas, porque qué sería de las cosas si nadie las contara?

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jueves, 23 de julio de 2009

Si no se puede sola contra los fantasmas...



... se busca ayuda
profesional
y
especializada.

miércoles, 15 de julio de 2009

El hombre de mi vida.






Bajo del colectivo, camino unos pasos y ni bien me ve llegar, me adivina: "Justo acaba de llegar y me acordé de vos, te la iba a tirar por debajo de la puerta para darte la sorpresa", se le ilumina la cara cuando lo dice.

Agradezco el gesto y le pregunto si tiene otra más, me dice que no y se lamenta, "pero no te preocupes porque ahora cuando pasen y vean que no tengo ninguna seguro me traen dos más y una te la separo para vos", me saluda todo contento, me despido y se queda charlando con los muchachos en la esquina. Cruzo la avenida a ciegas y para cuando estoy llegando a casa me quedan dos textos: uno largo que quiero leer con detenimiento y la editorial.

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sábado, 11 de julio de 2009

Regla de tres simple.


Al frío:

- pijama

+ ropa interior

viernes, 10 de julio de 2009

Hace tres noches que me acuesto llorando, en realidad hace más, lo que pasa es que hace algunas semanas que dejé de contarlas, como para quitarle un poco de dramatismo al asunto.
ojalá también con las lágrimas se me fuera:
- el hambre
- la ropa fea del placard
- la imperiosa necesidad de pensar todo tantas veces
- la compulsión por las ofertas del outlet
- el flequillo
- todos tus mails de la bandeja de entrada
y estas estúpidas y torpes ganas de llamarte a cada rato por cualquier cosa,
como en las novelas,
un ataque de amnesia a la derecha, por favor.